lunes, 9 de diciembre de 2013
Rehenes de un guión que no arranca
Rehenes, con un buen reparto encabezado por Dylan McDermott y Tony Collette, se presentaba como una de las grandes apuestas de la temporada. El argumento así lo hacía presumir: una conspiración para matar al presidente de los Estados Unidos en la que están implicados agentes del FBI, del servicio secreto y de la Agencia de Seguridad Nacional ... nada menos.
El plan para matar al presidente no es precisamente sencillo: en lugar de descerrajarle un par de tiros por un francotirador o un espontáneo; envenenarle con un cóctel de virus o un revuelto de setas, se trata de hacerle morir en la mesa de operaciones. O sea, matarle pero sin que parezca un asesinato.
Como no es fácil conseguir un cirujano que se adhiera a la conjura, no se les ocurre otra cosa que secuestrar a toda la familia de la cirujana que se va a encargar de la operación. Vamos, que tienen que mantener bajo control a cuatro personas adultas.
La familia, que parece salida del sueño americano, deja mucho que desear en realidad: un marido infiel, un hijo que trapichea en el instituto y una hija embarazada de un nini.
Como nuestra heroína, la cirujana, no está por la labor, aunque tampoco quiere poner en peligro la vida de su modélica familia, hace alguna que otra travesura, de forma que la operación se va posponiendo. Es decir, tenemos a la familia secuestrada -eso sí, haciendo su vida normal como ir a trabajar o al instituto- durante varias semanas, sin que aparentemente nadie se de cuenta de lo anómalo de la situación.
Diez capítulos más tarde seguimos sin saber por qué demonios se quieren cargar al presidente de los USA, aunque ya se van perfilando algunas razones: es una mala persona, ea.
Si durante 10 capítulos de 45 minutos no han sido capaces de argumentar el magnicidio, si en 4,5 horas seguimos donde estábamos con media docena de muertos más ... guión se nos cae a pedazos.
Porque, aparentemente, casi todos los que están en la conspiración son buenas personas, empezando por el agente del FBI que encarna McDermott, con una mujer enferma de leucemia y una niña pequeña; el suegro del mismo, un excelente abogado; su cuñado ... pero a lo tonto a lo tonto se han cargado a un puñado de personas que "pasaban por allí".
Así que uno tiene el arrebato de gritar a la pantalla que si se quieren cargar al presidente de los USA, que adelante, pero que dejen de disparar a todo bicho viviente que tiene la desgracia de cruzarse involuntariamente en su camino. Vamos, que son unos verdaderos chapuzas.
Rehenes se emite actualmente en TNT y está producida por Jerry Bruckheimer.
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