domingo, 3 de noviembre de 2013

Nuevos personajes para Person of Interest


En su tercera temporada Person of Interest parece decidida a ampliar el equipo. Luchar contra malvados tan malvados y tan bien equipados de los más sofisticados recursos exige que nuestros héroes se pongan a la altura.
En la primera temporada el equipo formado por John Reese y Harold Finch reclutó a dos polis: el corrupto Fusco -que paulatinamente se ha ido redimiendo- y la inspectora Carter, leal a carta cabal.
Estos cuatro personajes asistidos por la impresionante red de cámaras de vigilancia repartidas por la ciudad de Nueva York; la sofisticada tecnología que les permite hackear teléfonos y ordenadores y la misteriosa Máquina, luchan contra crímenes evitables.
Es discutible si Oso, el pastor belga que confiscan a un grupo de neonazis, es un personaje, pero desde luego tiene un alto grado de protagonismo, como en ese episodio que en el que finge estar enfermo para atrapar a una pandilla de yonkies.
John Reese (Jim Caviezel) y Harold Finch (Michael Emerson) son los dos pilares indiscutibles. Emerson era un habitual en las series en las que participaba como actor invitado. Alcanzó la cumbre del reconocimiento con el ambiguo papel Linus en Lost, lo que le hace reconocible en todo el globo.
Finch es misterioso, pero buena persona. Su estricta discreción se basa en la necesidad de mantenerse fuera del radar de los poderosos, pues ya le costó la vida a su mejor amigo. De hecho, incluso finge su muerte para proteger a su prometida.
Porque lo ha que quedado claro a lo largo de estas tres temporadas es que la realidad supera a la ficción. Si hasta hace unos meses podíamos clasificar Person of Interest como una serie de ciencia ficción más o menos próxima, las revelaciones de Snowden sobre el espionaje masivo a todo lo que se menea ha dejado a los guiones en casi un cuento para niños.
Así que en esta temporada se ha abierto un poco el abanico de casos, de malos y de miembros del equipo.
A algunos ya los conocíamos, como a la seductora Zoey Morgan ( Paige Turco), y otros se han incorporado rápidamente al elenco, como es el caso de la ejecutora Samantha Show (Sarah Shahi). Show entra al equipo desde la parte contraria: ella ejecuta a aquellas personas que la Máquina considera relevantes. Ahora forma un tándem con Reese, protagonizando las escenas de acción, con el objetivo de proteger a los inocentes.
Si en la pasada temporada apareció el misterioso personaje Root, el hacker que desafía a Finch en el control de la Máquina, ahora vemos a Samantha Groves (Amy Acker) internada en un psiquiátrico del que, evidentemente, logra escaparse gracias a su capacidad para manipular cualquier máquina que funcione mediante software.
¿Quien será el objetivo de Root? ¿Los funcionarios del gobierno que manipulan y utilizan la Máquina en su provecho o Finch, que la usa con motivos más altruistas? Lo que está claro es que esta psicópata asesina volverá a ser un quebradero de cabeza para los vigilantes.
Otros personajes que aparecen con mayor o menor frecuencia son el mafioso Carl Elías (Enrico Colantoni), que utiliza su influencia para ayudar al equipo cuando considera que le beneficia, y el alocado y ludópata León Kao (Ken Leung), un hacha cuando se trata de manipular cuentas financieras.

sábado, 2 de noviembre de 2013

Crossing Lines, o cómo conocer Europa persiguiendo asesinos

Se nota la mano de los creadores de Mentes Criminales. De hecho parece un traslado de escenario y una composición de equipo multinacional.

Tenemos al poli neoyorquino atormentado y enganchado a los calmantes, como un House cualquiera, papel que interpreta William Fichtner, a quien todos recordarán como el federal de Prison Break. el equipo está dirigido por un poli francés, papel que recae en Marc Lavoine, otro tipo, sí, atormentado por la muerte de su hijo a manos de un mafioso ruso. El tercer personaje de interés es Donald Sutherland que interpreta a un juez de la Corte Penal Internacional que apadrina al equipo ¿?. Sí, yo también me quedé a cuadros, pero los guionistas son americanos, no vamos a exigirles que conozcan las instituciones europeas y sus competencias.

El resto del reparto incluye a un policía alemán ludópata y experto en la tecnología de comunicación más avanzada -Tom Wlaschiha, el Valar Morghulis de Juego de Tronos-; un poli irlandés (Richard Flood) que parece pertenecer a un grupo gitano nómada. El grupo se completa con las inevitables chicas guapas, en este caos una poli francesa (Moon Daily)y otra italiana (Gabriella Pession).

El grupo, que tiene su base en La Haya, se dedica a perseguir delitos y delincuentes que operan en varios países y que al depender de diferentes jurisdicciones suelen salir impunes.

Los guionistas trasladan a Europa tramas que podrían haberse descartado de Mentes Criminales, como ese clan de camioneros que organizan peleas a muerte entre padres secuestrados en las carreteras centroeuropeas. O el diplomático americano asesino en serie que puede atravesar fronteras con total impunidad gracias a la matrícula diplomática.

Como suele ocurrir en las series norteamericanas, hay una subtrama que va infiltrándose en todos los episodios. En este caso es la persecución de Dimitrov, el mafioso ruso responsable de la muerte del hijo del líder del grupo.

Los guionistas parecen haber creado un institución policial paralela a Europol, cuya sede también está -¡oh, casualidad!- en La Haya.

En resumen, Crossing Line parece una serie hecha para aprovechar guiones desechados de otras producciones. Tiene un punto curioso y es la posibilidad de recorrer escenarios reales europeos y callejear por Florencia, París o Cannes. Menos da una piedra.