Estreno en AXN de la 9ª temporada de Mentes Criminales, pero parece que los guionistas desde hace bastante tiempo parecen tener agotado el filón de la imaginación.
La salida en su día de Mandy Patinkin hizo temer una caída en la calidad de la serie, pero Joe Mategna cumplió perfectamente el papel. El problema es que los casos son repetitivos y las soluciones manidas y carentes de toda credibilidad.
El primer episodio de la nueva temporada deja al descubierto todas las carencias de las que adolece la serie. Hubo hace un par de años un intento de revitalizar la producción mediante un spin off, protagonizado por el mismísimo Forest Whitaker, pero que no sobrevivió a la renovación.
Uno de los problemas de Mentes Criminales es una colección de personajes raros; los frikies quedan bien en las comedias, pero en las series policiacas o dramáticas, si hay más de un "rarito" la cosa empacha.
El personaje de Penélope García, (Kirsten Vangness) resulta cada vez más impostado y superficial; el de Jeanne Trippelhorn carece de "carne"; después de una temporada con el foco sobre Spencer Reid (Matthew Gray Gubler), se desdibuja de nuevo, limitándose a ser el cerebrito, mientras que el de Shemar Moore se mantiene tan plano como el primer día.
Las desgracias que acosan al jefe de la manada, Thomas Gibson, parece que tocan a su fin. Esta temporada se ha iniciado con lo que parece se convertirá en una salida del personaje.
Es complicado hacer nueve temporadas, centrada en asesinos en serie. Se ha intentado dotar a los guiones de una línea argumental que traspase toda la temporada, al mismo tiempo que se iban resolviendo los cosos puntuales, pero ese artificio lo único que ha hecho ha sido quitar entidad a los episodios, con historias cada vez menos convincentes y resoluciones casi por arte de magia.
Es posible que esta sea la última temporada de Mentes Criminales, agotado el filón que supuso en su inicio. Los especialistas en análisis de conducta del FBI ya tienen poco que decirnos.



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